Embajada en HUNGRÍA

25 de febrero. Encuentro con Mr. Tango (Budai Laszlo).

Mi padre tenía un sentido del humor muy particular: nací el día de San Valentín y, en lugar de llamarme Valentín, me registró con el nombre del Emperador romano que lo mandó a matar. Así es como el pasado 14 de febrero,  como todos los 14 de febrero, fue mi  cumpleaños, pero este estaba destinado a ser muy especial  (y un poco melancólico) ya que  llegué a Budapest hace menos de dos meses y –salvo Fabrizio y mi esposa- mis seres más queridos viven muy lejos. Para peor cumplía 50 años y la presión pitagórica por algún tipo de festejo se hacía insoportable.  La perspectiva de una fiesta de medio siglo en combinación con la falta de invitados generaba un poco de nostalgia. Cuando nos ponemos muy tristes los porteños, igual que los holandeses, los australianos y los chinos, tomamos ansiolíticos o hacemos gimnasia. Pero si sólo sentimos un poco de nostalgia, los porteños tenemos un remedio único…nos refugiamos en el tango. Esta vez, con el tango sería suficiente.
Estaba decidido, festejaría mi cumpleaños en la Sala Festival donde anunciaban el espectáculo “Tango No Tango”, del húngaro Laszlo Budai. El tango es demasiado folk, demasiado  profundo y demasiado sofisticado para que los extranjeros puedan disfrutarlo directamente. Por eso en todas las capitales hay mediadores que se encargan de adaptarlo a cada cultura. Si no fuera por ellos, el tango no estaría tan universalmente difundido o quizá sólo sería conocido por eruditos, o como una manifestación cultural externa con pocas posibilidades de incorporarse a la vida cotidiana de los extranjeros (es lo que le ocurre a las tumbas egipcias o el teatro Kabuki, por ejemplo). Los difusores del tango en el exterior generalmente son bailarines avanzados que viajaron muchas veces a Buenos Aires y terminaron transformando su hobby en una profesión. Yo los llamo afectuosamente Mr Tango. Algunos son megalómanos o pintorescos. Otros son realmente buenos y bien ubicados. En Hungría Mr Tango es Laszlo Budai y es el mejor Mr. Tango que conozco (www.budaitango.hu).
“Tango no tango” está protagonizado por un par de músicos, una buena cantante (¡con excelente pronunciación!) y unos veinte bailarines que nos muestran con respeto y elegancia las distintas formas del tango: el antiguo tango que se bailaba en las calles, el de las milongas, el de los salones, el de los grandes escenarios y hasta ciertos toques de tango que se pierden entre los pliegues de la danza contemporánea. Laszlo Budai administra sus recursos con sabiduría y le encomienda a cada bailarín los pasos para los que está mejor preparado. El Mr Tango húngaro muestra grandeza al cederle el saludo final a los argentinos Christian Duarte y Lilach Mor y sabiduría en la elección de su  compañera de baile (estupenda Andrea Pirity). Me emocionan hasta las lágrimas cuando bailan con una pelota de fútbol y vestidos con la camiseta del equipo nacional argentino. El tango, la bandera celeste y blanca y el fútbol se hicieron presentes sobre uno de los escenarios más prestigiosos de Budapest y el público aplaude con entusiasmo. Parece que mi cumpleaños no será tan triste después de todo…
Pero hay más. Cuando ya me estaba preparando para ir a casa a apagar las velitas, Laszlo Budai interrumpe la ovación final y….¡me convoca para que suba al escenario! Budai explica que hoy es mi cumpleaños y el aplauso de las 600 personas que colmaban la platea me hace temblar las piernas. Gracias a todos ellos por acompañarme en la celebración de mi primer medio siglo. Al final tuve la fiesta de cumpleaños más concurrida de mi vida. Definitivamente el tango y Budapest nos tienen reservadas más sorpresas de lo que yo pensaba.

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